Los «socialistas» creen que la miseria depende del hecho de que la tierra y todas las primeras materias, las máquinas y los instrumentos del trabajo pertenecen a unos pocos individuos, los cuales disponen por esto de la vida y muerte de la clase trabajadora, y se encuentran en un continuo estado de lucha y competencia, no sólo contra los proletarios, que nada poseen, sino entre ellos mismos, para disputarse unos a otros la propiedad. Creen que aboliendo la propiedad individual, se abolirá la miseria. Y esta propiedad se puede y debe abolir, porque la producción y la distribución de las riquezas debe hacerse según el interés actual de los hombres.